¿Por qué Tiene Tu Nombre?

Hola, soy Ursula. Si estás leyendo estas líneas, estoy casi segura de que estás en una búsqueda de sentido, estás sintiendo un fuerte llamado a tu misión, aunque quizá aún no sepas de qué se trata.

Cada camino es único y sagrado. Te diría que empieces por donde yo empecé: sigue tu corazón. ¿Cómo se hace eso? En la Parábola de los Talentos, que he leído incontables veces desde la niñez, un señor se va a un largo viaje y deja a tres sirvientes suyos una cantidad de dinero. Estas monedas se llaman talentos, y representan los dones con los que nacemos. Están en nuestro corazón. Cuando el señor vuelve después de años, busca a sus sirvientes y les pide cuentas. Dos de ellos han invertido ese dinero en ganado. Ahora, cada uno ha logrado multiplicar la pequeña fortuna original en muchísima mayor riqueza. El señor recoge toda esa producción de ganado, y con alegría premia a sus siervos con grandes extensiones de tierras. Ahora ellos son inmensamente ricos. Le llega el turno al tercer siervo. Se acerca al señor con un pañuelo en donde ha envuelto los tres talentos que le tocaron. No los invirtió. Tuvo miedo de perderlos. Yo entendía que temía a su señor y quería demostrarle que le importaban tanto sus posesiones que las había resguardado durante su ausencia. La respuesta del señor fue drástica. Se enfureció, lo recriminó más allá de lo que yo, a mis quizá diez años, podía entender. Después de haber pasado yo misma por esa duda de si invertir o no invertir en mis talentos, he podido acceder a la comprensión de la manera tan clara y a la vez infinitamente diversa en la que actúa la divinidad. Siendo este señor de la parábola la representación de la divinidad, y los talentos, esos dones que encuentran una expresión también genética, estamos frente a una historia sobre el sentido, la verdad de un llamado inefable sin cuya realización es imposible sentirnos en completitud. Actuar según estos dones es participar del lenguaje divino, y es lo más directo que está en nuestra capacidad humana de permitir que Dios hable por medio de nuestros actos. No realizarlos es preferir al miedo en vez de a Dios.

En mi proceso personal, una enfermedad crónica sin cura aparente fue lo que me llevó a meditar, y mediante esta práctica, recibir un montón de información sobre quién había estado siendo yo. Se me abrió un camino de autoconocimiento, la práctica más necesaria para avanzar en el sendero del espíritu, de la verdadera evolución humana. En este proceso de apertura, se me exigió salir de la zona cómoda una y otra vez. Tiene Tu Nombre es una inspiración que busca, a su vez, inspirarte a que realices lo que está en tu corazón, y si aún no lo sabes, animarte y ayudarte a encontrar eso que te pertenece y con lo que generarás el mayor impacto en favor de la humanidad y el planeta. Por otro lado, siendo ese camino único para cada persona, una manifestación divina, Tiene Tu Nombre remite también a ese origen, a ese contacto que tanto anhelamos, y ese llamado al hogar original al que tendemos aunque, al principio, el intelecto se resista a aceptarlo. Finalmente, buscamos en este camino, en cada proceso sagrado de evolución, que nuestra huella posea el sello de lo inefable; buscamos que nuestros actos sean una mezcla hermosa entre tu nombre de pila y tu corazón. Buscamos que lo que hacemos Tenga Su Nombre.

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